Ha dejado de ser verdad eso de que el dato mata al relato porque lo probado ya no desarbola a lo inventado, porque vivimos la era de la manipulación interesada, de las más burdas mentiras al servicio de la ideología. Algunos piensan -y actúan en consecuencia- que la realidad está ahí, para ser cuestionada siempre y falseada a menudo.
Si teletransportásemos desde el siglo XVI a un soldado de los tercios al azar al presente, habría menos de un 20% de probabilidades de que hablase español.
Ah, los tercios... Cuántos pechos no se han henchido de orgullo ante el recuerdo de las incontables hazañas, victorias en inferioridad numérica y episodios de coraje y pundonor de estas legendarias unidades militares.
tercios estaban formados por soldados de todos los dominios del imperio español: “Aunque eran mayoritarios los alemanes, también había muchos españoles, italianos y valones (flamencos católicos). Los componentes de los tercios eran soldados profesionales, y en ellos se admitía a todos los que tuvieran formación militar”. Así, estas tropas estaban compuestas por un crisol de nacionalidades, y la inmensa mayoría se alistaba más por devoción al dinero más que a una bandera.
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