Se pregunta un proverbio chino: ¿Si la gente se arregla todos los días el cabello, por qué no hace lo mismo con el corazón? Pues me temo que por qué le preocupa más su aspecto externo que si alma interior. Es otro de los grandes logros del sistema: el triunfo del narcisismo, aunque en el fondo late una monumental insatisfacción con nuestras propias vidas. En España hay unas 4.600 bibliotecas públicas frente a los más de 6.300 centros autorizados de medicina estética. En tiempos de mi abuela el cuidado estético no iba más allá de untarse Nivea. Ahora los tratamientos más demandados son las infiltraciones de bótox y ácido hialurónico. La edad para comenzar a pincharse ya no importa. El llamado baby bótox se inyecta incluso en rostros libres de arrugas con una finalidad supuestamente preventiva. La toxicidad del bótox es "seiscientas" veces superior a la del cianuro pero, ¡qué más da!. Yo veo lo del bótox como una metáfora de nuestra sociedad: una bonita imagen para ocultar la pérdida de identidad y de los más nobles sentimientos. El bótox inhibe o borra las microexpresiones que permiten leer el ánimo, la duda, el desacuerdo o la empatía, esas emociones mínimas inscritas en un rostro, y las caras se convierten en superficies lisas, neutras, impermeables y, sobre todo, homogéneas. Además, puede llevarnos a evitar ciertas emociones, ya que los gestos faciales mandan información al cerebro y contribuyen a cómo sentimos. Algunos malpensados dicen que cuando el bótox hace que, por ejemplo, dejemos de fruncir el ceño en situaciones de desacuerdo está ayudando a reforzar ciertos ideales tradicionales de feminidad basados en la docilidad y la complacencia. Vaya usted a saber. Las redes están llenas de vídeos de niñas y preadolescentes mostrando rutinas de cuidado de la piel, las mismas que hacen enormes compras de productos estéticos como sérums con retinol. En el otro extremo, las multinacionales de la estética llevan años bombardeando a las mujeres con expresiones como “antiedad” o “antienvejecimiento”, reforzando así prejuicios y fomentando una visión negativa del proceso natural de envejecer. Curiosamente, un reciente trabajo científico ha demostrado, tras estudiar a 700 mujeres, que aquellas más preocupadas por envejecer parecían mostrar señales de envejecimiento biológico acelerado. Pero esa preocupación es general y está ahí: Photoshop, los filtros de Instagram, los rostros Deep Beauty creados por IA, las amigas insistiendo en que probemos estas maravillosas inyecciones de autoestima... ¿Es que nadie está de acuerdo en cómo es? ¿Tan insatisfechos estamos con nuestra imagen, con nuestra edad, con nuestra vida? Quizá el verdadero acto de rebeldía hoy sea aceptar nuestra identidad y el paso del tiempo sin convertir el cuerpo en un campo de batalla.
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