domingo, 31 de mayo de 2026

Programa, Popgrama, Proclama

Programa, programa, programa..., decía Julio Anguita para exigir que la política se basara en ideas y se centrara en las medidas y proyectos concretos por encima de los intereses partidistas, los cargos y las luchas de poder. ¡Cómo ha cambiado el cuento! Se comprueba analizando cualquier discurso público de esa oposición con opciones de gobernar. No les hace falta. Han optado por una oposición cómoda, por sentarse a esperar a que pase el cadáver del gobierno porque contra Sánchez se vive muy bien. Han creado un ecosistema político y mediático confortable: no exige programa, ni esfuerzo intelectual. Basta con pronunciar su nombre para ordenar el mundo, justificar cualquier torpeza propia y convertir la pereza en forma de acción y supervivencia política. A Feijoo, el mejor ejemplo de mediocritacia, y al vago de Abascal les viene de perlas. Contra Sánchez se vive muy bien porque libera de la incomodidad de pensar políticamente. Solo es necesario inventase un par de insultos y renovarlos cuando se percibe el hartazgo y aburrimiento de la repetición. Esta oposición no construye, se refugia. Total, para qué, si ellos sólo quieren llegar al poder para parasitarlo. Este modelo tiene, además, una ventaja: Si no hablas de tu programa, de lo que quieres hacer, no asustarás a los incautos que creen que insultas a Sánchez para, Dios mediante, resolverás sus problemas. Pero viendo lo que hacen allí donde gobiernan, uno puede adivinar cuáles son sus intereses, sus verdaderas ideas, qué problemas resuelven y cuáles crean. La gente debería preguntarse por qué los docentes de la Comunidad Valenciana están en pie de guerra; por qué Andalucía es la comunidad autónoma con mayor tiempo medio de espera para operarse en la sanidad pública; por qué el gobierno de Ayuso ha recortado las prestaciones a los enfermos de ELA en torno a un 40% porque ha decidido no aportar la financiación que le corresponde para completar las ayudas del gobierno; por qué el Gobierno de la Comunidad de Madrid rechaza reiteradamente aplicar el tope a los precios del alquiler y declarar "zonas tensionadas" en una región donde el metro cuadrado construido ya supera los 4.000 euros; por qué las derechas votan sistemáticamente en contra de las mejoras laborales, la subida del salario mínimo o de las pensiones, el tope de los alquileres o el impuesto a la banca y las eléctricas; por qué el alcalde de Algete, del PP de Ayuso, ha fulminado el nombre de Joan Manuel Serrat de un edificio público para sustituirlo por el de un "ilustre ciudadano" del municipio... Eso si, para gobernar, no se ven obligados a firmar lo que Vox le ponga por delante. Los mismos que recientemente han llevado al Senado la propuesta de derogar la Ley contra la Violencia de Género. En fin, que cuando lo único que importa es acabar con Sánchez ya no hay que proponer soluciones contra la precariedad laboral, ni contra el problema de la vivienda, ni contra el deterioro de los servicios públicos, ni contra la incertidumbre del futuro de las pensiones, ni contra el problema de la caspa.

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