sábado, 22 de noviembre de 2025

Muerte de las pensiones

Vengo tiempo calificando el voto de los trabajadores a las derechas con el término "autolesivo". El ascenso de la ultraderecha en todo el mundo tiene que ver, precisamente, con ese voto frustrado, rabioso y suicida. El problema es que los intereses de los trabajadores y los que defienden las derechas son opuestos. Cuando aquellos las votan están empoderándolas para que les pisen el cuello con más saña y ninguna preocupación. La mayoría del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, junto al peso de la extrema derecha (que ya roza el 25% de los escaños), explica algo que debería quitarle el sueño a muchos. La Comisaria europea de Estabilidad Financiera, Servicios Financieros y Unión de los Mercados de Capitales (casi ná lo del ojo) ha soltado, sin pestañear, que: “Las pensiones del sistema público pueden ser en el futuro muy muy bajas”. La frase es toda una sentencia de muerte contra el último gran bastión de lo que en su momento fue el Estado de bienestar europeo. En Bruselas ya están preparando el desmantelamiento del sistema público de pensiones de manera que quede en algo residual y puramente asistencial. Cómo él cinismo y la desvergüenza de esta gente no tiene límites y todo "les cuela", el mensaje de la Comisión es que está "muy preocupada" por el futuro de los jóvenes, cuando en realidad lo que está haciendo es condenar a toda una generación a una vejez de vértigo. La idea -que no es nueva- es entregar a los jóvenes a la voracidad de bancos y aseguradoras privadas. Bruselas quiere comenzar a implantar planes privados de pensiones y de empresa para las nuevas generaciones de trabajadores. Es una privatización por la puerta grande que contempla la afiliación automática a planes privados, es decir, entrar directamente en un plan privado de pensiones cuando se firma un contrato con la empresa. Estos planes estarán gestionados por la banca y por grandes aseguradoras (BlackRock, Allianz, etc). Es el sueño húmedo del capital: miles de millones de euros de los sueldos de los trabajadores (cada vez más precarios) irán directamente a engordar las cuentas de resultados de la gran banca y las aseguradoras. Un gran negocio garantizado para ellos. En España, Unespa, la patronal de las aseguradoras, ya babea ante la perspectiva de gestionar un mercado que, según sus propios cálculos, podría mover 2 billones de euros adicionales en Europa. Ellos, sólo por la gestión, cobrarían comisiones del 1-2 % anual. Que nadie se engañe, no quieren "complementar" el sistema público, quieren liquidarlo. No es una "previsión", es un expolio. En Chile, después de 40 años de experimento con las pensiones de capitalización, el resultado es que más de un 90% de las pensiones de jubilación no alcanzan los 215 euros, dos terceras partes del SMI del país. Que nadie se engañe, este modelo es una transferencia directa de renta de los trabajadores a la patronal. Pues colará.

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