viernes, 23 de enero de 2026

Hartazgo y asco

No tiene techo. Cada frase, cada declaración, cada acto de Trump supera en obscenidad al anterior. Este esperpento consigue que lleguemos al hartazgo por saturación. Nuestra mente no puede asimilar tanta grosería, tanta zafiedad, tanta necedad, tanta inmoralidad y vileza. Su discurso en el Foro de Davos volvió a batir records de vergüenza ajena. Este tipejo vive en un mundo paralelo, distópico, donde él es el amo y señor y todos sus súbditos le admiran. En Davos mostró la cada vez mayor disociación entre sus palabras y la realidad. Las inexactitudes, las mentiras palmarias, las expresiones fuera de lugar, el tono chulesco y bravucón y las amenazas directas son en él la norma y ya han dejado de provocar asombro y alarma para dar paso a la irritación y el hastío. Este energúmeno es tan imbécil y egocéntrico que está convencido de que todos los demás somos tontos. Así dijo de Putin que "no quería invadir Ucrania y que está sufriendo mucho por lo que está pasando". El mejor ejemplo de su cinismo lo verbalizó al decir, sobre Groenlandia, que solo quiere adquirir “un trozo de hielo frío y con una ubicación muy mala”, que Dinamarca “es incapaz de defender su territorio" y que por eso se ve en la obligación de enviar al Ejército “para proteger al pueblo de Groenlandia”. Hasta un niño elabora razonamientos más complejos para negar que ha hecho una trastada. El gran obstáculo para sus planes no es tanto Dinamarca o Europa, a quienes ningunea, sino la OTAN, pues sabe que si invade Groenlandia la liquida. Y, ¿qué hace entonces con las 275 bases y emplazamientos militares que tiene en Europa? Pero mientras ésta se tienta la ropa ante sus amenazas, este pone en marcha la segunda fase de su maquiavélico"plan de paz" en Gaza. Así, mientras allí la población sobrevive entre ruinas, frío y la falta de alimentos; mientras Israel continúa con sus bombardeos; el mismo día en que estos genocidas asesinan a 11 palestinos, entre ellos, dos niños y tres periodistas y destruyen la sede de la UNRWA, Trump presentaba en Davos su "plan maestro" para reconstruir "su nueva Gaza". Lo expuso su yerno, quien dijo que es un plan concebido como "un gran polo de atracción para inversores, cuya economía se basa en el libre mercado". "Es una ubicación espectacular", dijo Trump. Fue un acto de una obscenidad extrema, sólo superada por el aquelarre fascista que supuso la presentación del último invento para socavar las instituciones multilaterales, la llamada "Junta de Paz" para Gaza. Ver allí a los ultraderechistas Milei y Orban, saber que el genocida Netanyahu formará parte del organismo o escuchar a Trump decir entre risas "todos son amigos míos, me gustan todos. Son grandes líderes”, produce un profundo asco.

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