Catherine Fahringer, una activista social y escritora, dijo que "estaríamos 1500 años más adelantados si no hubiera sido por la Iglesia, que amordazó a la ciencia y quemó a las mejores mentes en la hoguera". Yo, en vez de Iglesia, diría las tradiciones, sabiendo que éstas son el principal banderín de enganche de aquella con los fieles. A menudo imagino un mundo sin los lastres de las tradiciones, las pretéritas y las que se van inventando cada día. Sostengo que las tradiciones son un vehículo, una herramienta que siempre ha tenido el poder para mantener entretenida a la gente. Y, con ello, adocenada y dormida. Las religiones entendieron que tenían que aceptar la fiesta e integrarla en sus ritos para lograr la permanencia de sus adeptos. Por supuesto hay otros elementos que transmiten lo tradicional y lo convierten en herramienta de dominio ideológico: los sentimientos manipulados, la pertenencia falsa o patriotismo, la identidad inculcada desde la cuna, los cuentos infantiles, las supuestas formas de idiosincracia de un pueblo, normalmente excluyentes y no tan extendidas como nos quieren hacer creer, los toros, la caza, las romerías alcohólicas, el amor desaforado y a veces sensual a imágenes idolatradas… Todo facilita que el necesitado, o no tan necesitado, no se interese por otras realidades. Nada inhabilita más el espíritu de lucha ante la injusticia, ante la opresión, ante las necesidades, que hacer "creer" que los problemas mundanos se solucionan rezando a una imagen, haciendo una promesa o participando en una procesión. Y mientras las "imágenes" interceden, lo mejor es atravesar este valle de lágrimas alegrando el espíritu con una fiesta religiosa o una romería por aquí; pegando unos tiros o asistiendo a una corrida por allá. Y todo esto me viene a la cabeza cuando leo que la edad de emancipación en Andalucía es la más alta de España; que los barrios más pobres de Europa están en Sevilla, Málaga y Córdoba; que ocho de los diez pueblos con menor renta de España están en Andalucía... Pero aquí sale muchísima menos gente a la calle para pedir que la sanidad andaluza no sea laminada que porque a la Macarena le han "apagado" la mirada con las pestañas y le "han perdido su dulzura". Doce de los quince municipios españoles con peores tasas de paro son andaluces. Pero las entradas para el carnaval de Cádiz se agotaron en minutos; las "igualás" y los ensayos de costaleros y bandas procesionales resuenan en las calles y la Romería del Rocío, la mayor peregrinación de Europa, promete batir records este año. Pero antes, los romeros "celebrarán" el día de Andalucía (una fiesta cívica) con una convivencia anual con motivo de la "Peregrinación Extraordinaria 2026". Como decían los de Híspalis: "Que no nos falte de na. Que no, que no". Yo me seguiré imaginando un mundo alejado de ese. Un mundo que me sirva para vivir. Eso más fácil de lo que parece, lo difícil es vivir en este y todos lo hacemos.
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