lunes, 19 de enero de 2026

Colaboración promoción

Un viejo chiste americano cuenta que un secretario de Estado entra en el Despacho Oval y le dice al presidente: -Tengo la solución para todos los problemas del país. Debemos fusilar a 10.000 negros y a un dentista. El presidente, desconcertado, pregunta: -¿Y un dentista... por qué? -¿Ve? -responde el secretario-. Nadie se preguntará por los 10.000 negros. Esta chanza ilustra perfectamente cómo opera el fascismo y nuestra atención: Les basta centrar la atención en otro lado para que el horror principal desaparezca. El truco no está en negar la barbarie, sino en desplazar el foco. Eso es precisamente lo que ocurre hoy con Trump, Groenlandia y Gaza. Cuando la presión sobre lo que ocurría en Gaza empezó a ser incómoda se hacía urgente mover el foco. Lo de Venezuela fue un atraco. Lo de Groenlandia, una distracción para ganar tiempo, apaciguar los ánimos y seguir con el plan original. En Davos, el autoproclamado emperador del mundo, lo ha demostrado. Tras decit de Putin que "no quería invadir Ucrania y que está sufriendo mucho por lo que está pasando", el mejor ejemplo de zafiedad y su cinismo lo verbalizó al decir, sobre Groenlandia, que solo quiere adquirir “un trozo de hielo frío y con una ubicación muy mala”, que Dinamarca “es incapaz de defender su territorio" y que por eso se ve en la obligación de enviar al Ejército “para proteger al pueblo de Groenlandia”. Hasta un niño elabora razonamientos más complejos para negar que ha hecho una trastada o intentar distraer la atención. Él sabe que su gran obstáculo para sus planes no es tanto Dinamarca o Europa, a quienes ningunea, sino la OTAN, pues no ignora que si invade Groenlandia la liquida. Y, ¿qué hace entonces con las 275 bases y emplazamientos militares que tiene en Europa? Pero mientras ésta se tienta la ropa ante sus amenazas, este pone en marcha la segunda fase de su maquiavélico"plan de paz" (que risa) en Gaza. Así, mientras allí la población sobrevive entre ruinas, frío y la falta de alimentos; mientras Israel continúa con sus bombardeos; el mismo día en que estos genocidas asesinan a 11 palestinos, entre ellos, dos niños y tres periodistas y destruyen la sede de la UNRWA, Trump presentaba en Davos su "plan maestro" para reconstruir "su nueva Gaza". Lo expuso su yerno (nepotismo en estado puro), quien dijo que es un plan concebido como "un gran polo de atracción para inversores, cuya economía se basa en el libre mercado". "Es una ubicación espectacular", dijo Trump. Tener menos sensibilidad, o ser más cerdo es imposible. El de Davos fue un acto de una obscenidad extrema, sólo superada por el aquelarre "fascista" que supuso la presentación del último invento para socavar las instituciones multilaterales, la llamada "Junta de Paz" para Gaza. Ver allí a los ultraderechistas Milei y Orban, saber que el genocida Netanyahu formará parte del organismo o escuchar a Trump decir entre risas "todos son amigos míos, me gustan todos. Son grandes líderes”, produce un profundo asco. Pero muchos se acercarán a los stands de Israel. Total, quizá el único inconveniente cuando se alojen en algún moderno hotel de la futura "Riviera de Oriente Medio" sea ese molesto olor a cadaverina que aún permanecerá.

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