Si uno lee "El economista", periódico económico de orientación liberal, en un titular de hoy mismo encontramos: "El Gobierno baja un 25% el gasto real en conservar la red ferroviaria desde 2018" (En ese año el gobierno se lo reparten cronológicamente, mitad y mitad, Rajoy y Sánchez). Como uno espera, el término "real" conlleva matices. De hecho, inmediatamente después, subtitula: "El gasto nominal en conservación sube un 54%, pero la inflación y la expansión de la red anulan el esfuerzo". Aporta, además, dos argumentos para sostener la última afirmación: "La red suma nuevos kilómetros y las primeras líneas envejecen, exigiendo un desembolso mayor" y "El aumento de circulaciones tensionan el sistema y provocan un goteo de incidencias". Nada que nadie con un mínimo conocimiento y objetividad sepa. Y esto sería igual gobernando Sánchez, Feijóo o La Niña de los Peines. Más adelante el autor del artículo se pierde solo. Así, tras hablar de la "ausencia de inversión tras la crisis de 2008", inmediatamente se contradice al afirmar: "aunque los importes destinados a conservación marcaron cifras récord en 2025" ¿En qué quedamos? Además, da datos": En 2018 ADIF invirtió 726,5 millones de euros en la conservación de sus redes ferroviarias. En 2025, se elevó hasta los 1.119,8 millones (un aumento del 65%). Incluso llega a decir que el aumento supone un esfuerzo "sin precedentes", pero lo considera vano por "el crecimiento masivo de los activos en servicio (?) y la inflación galopante de los últimos años". El autor no da datos, pero el INE sí. Y ahí me he ido a buscarlos: Entre junio de 2018 y diciembre de 2025, la variación del IPC ha sido del 23,3%. Es decir, un porcentaje muchísimo menor que el incremento de las inversiones en conservación. ¿Entonces, a qué viene el argumento? Ya sabemos que la inflación sirve, según para qué. Demanda con urgencia -cosa lógica- aumentar inversiones para mantener el nivel de servicios pero -¡Ay!- no para subir salarios o pensiones con el objetivo de mantener el poder adquisitivo.
El día 22, "El País" titulaba: "El Gobierno reivindica un aumento del 54% de la inversión en mantenimiento de la red ferroviaria desde 2018". Como el dato del aumento del 54% coincide con el de El economista, lo doy por bueno. La noticia añade: entre 2012 y 2018 (gobierno de Rajoy) se destinaron, en promedio, 250 millones de euros anuales en mantenimiento, entre 2018 y 2025 (gobierno de Sánchez) se han invertido en promedio cerca de 350 millones de euros al año, es decir un 40% más”. Según datos del gobierno -parte interesada- "el gasto en mantenimiento de la red de alta velocidad por kilómetro ha aumentado en un 43% desde 2018". "La inversión en infraestructura en España entre 2018 y 2023 ha crecido a un ritmo más alto que en países referentes como Francia y Alemania".
También se dan datos de "incidencias". Así, mientras Abascal, sin presentar "papel" alguno, afirmaba que había habido "muchos" avisos sobre el mal estado de la red donde se produjo el accidente: “Entre 2021 y 2025 se han registrado 1.304 incidencias en los trayectos que incluyen el paso por Adamuz”, dijo. Según ADIF "en el puesto de banalización de Adamuz -ubicado en la zona del accidente- se han registrado "sólo" 70 incidencias en el periodo 2021–25, de las cuales 14 ocurrieron en 2025. Solo una de estas 14 fue clasificada como avería de vía, y afectó a la vía de circulación del servicio Alvia (28/11/2024)“. Y señala que, "por tanto, en el tramo concreto y en la vía utilizada por el tren de Iryo implicado en el accidente" no se ha registrado ninguna incidencia de vía desde 2021 hasta la fecha del accidente".
Para contrastar datos, aunque con un cierto sesgo a la derecha, me voy a un artículo de Onda Cero noticias (Onda Cero, pertenece al Grupo Planeta, y según medios independientes se sitúa en el espectro del centroderecha conservador dentro del panorama mediático español). Y dice: "la inversión en infraestructuras ferroviarias es hoy menor que en el año 2000, pero también es cierto que observamos una tendencia al alza en los últimos años". Según datos de la OCDE, la inversión desde 2000 fue aumentando progresivamente hasta alcanzar su máximo histórico en 2008 (inicio de la crisis). Sigue diciendo: "En apenas tres años -segundo gobierno de Zapatero y en plena crisis global) la inversión cayó en más de 4.000 millones de euros. Pero la tendencia fue peor en los años posteriores: Durante esa etapa, solo en 2014 se produjo un incremento con respecto al año anterior, pero a partir del año siguiente volvió a caer hasta alcanzar su mínimo en este siglo en 2018 (toda la etapa de gobierno de Rajoy). La inversión en estas infraestructuras comenzó a remontar lentamente a partir de 2019, aunque en 2021 sufrió un retroceso acusando la crisis provocada por la pandemia. A partir de ahí, la inversión creció considerablemente. En 2024 la inversión se volvió a incrementar en algo más de 1.000 millones de euros, la más alta desde 2011; y los datos conocidos hasta noviembre de 2025 cifran la inversión en el último año en casi 4.700 millones de euros. En lo correspondiente al gasto en el mantenimiento de la red, también se observa una tendencia al alza año a año desde 2018, habiendo sufrido una ligera rebaja en el año 2020.
En fin, esto son datos. De una y otra parte. Ojalá el dato siguiera siendo suficiente para matar al relato, pero... Puente, ha deslizado en varias ocasiones durante los últimos dos años que el ferrocarril vive en España el mejor momento de su historia. Pues no lo parece. Y "la mala suerte acumulada", no cuela, pues no creo que pueda explicarlo todo. Pero claro, de la otra parte, Ayuso ya ha sentenciado que "tenemos un Gobierno que no invierte (?) entregado a ser un rodillo para el independentismo vasco y catalán, sometido a su chantaje y no invirtiendo en el resto de España". Pues, oiga, viendo que los Rodalies catalanes están hechos unos zorros, creo que tampoco cuela. En fin, que yo cada vez me fío menos de la gente que solo tiene certezas. Porque me hacen ser un raro, pues yo casi sólo tengo dudas. Y si encima las certezas se basan en la ausencia de datos contrastados. Pues eso.
Ha dejado de ser verdad eso de que el dato mata al relato, porque lo probado ya no desautoriza lo inventado y porque vivimos la era de la manipulación interesada, de las más burdas mentiras al servicio de la ideología y del asesinato planificado de la verdad. Algunos piensan que la realidad está ahí para ser cuestionada (hasta aquí, de acuerdo), siempre, y falseada a menudo. Sobre todo cuando desmiente su relato. Ante esto, yo aplico dos medidas: ignorar a los medios que, a menudo, son señalados como fabricantes de bulos; e intentar contrastar la información consultando medios de distintos signo y, si es posible, yendo a las fuentes originales
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